¿NOS DA MIEDO PENSAR? Bertrand Russell
"Los hombres temen al pensamiento más de lo que temen a cualquier
otra cosa del mundo; más que la ruina, incluso más que la muerte.
El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible.
El pensamiento es despiadado con los privilegios, las instituciones
establecidas y las costumbres cómodas; el pensamiento es anárquico y fuera de
la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la sabiduría del pasado.
Pero si el pensamiento ha de ser posesión de muchos, no el privilegio de
unos cuantos, tenemos que habérnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene
al hombre, miedo de que sus creencias entrañables no vayan a resultar
ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no vayan a resultar
dañinas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de respeto
de lo que habían supuesto.
¿Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad? Entonces, ¿qué
será de nosotros, los ricos? ¿Van a pensar libremente los muchachos y las
muchachas jóvenes sobre el sexo? Entonces, ¿qué será de la moralidad? ¿Van a
pensar libremente los soldados sobre la guerra? Entonces, ¿qué será de la
disciplina militar?
¡Fuera el pensamiento!
¡Volvamos a los fantasmas del prejuicio, no vayan a estar la propiedad,
la moral y la guerra en peligro!
Es mejor que los hombres sean estúpidos, amorfos y tiránicos, antes de
que sus pensamientos sean libres. Puesto que si sus pensamientos fueran libres,
seguramente no pensarían como nosotros. Y este desastre debe evitarse a toda
costa.
Así arguyen los enemigos del pensamiento en las profundidades
inconscientes de sus almas. Y así actúan en las iglesias, escuelas y
universidades."
Una nueva medicina: Los Pensamientos curan más que los medicamentos
Bruce Lipton
reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar a
través de la energía, mucha más eficaz que los medicamentos. Bruce Lipton ha
conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo
si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a
los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la
investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las
modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva
epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica
establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la
física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional.
Es autor de libros como “La biología de la creencia” y “La biología de la
transformación”.
A continuación
veremos una entrevista realizada al Doctor Bruce Lipton:
Usted asegura que la medicina convencional
va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?
Nos dan medicamentos para
la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta
medicina basada en la farmacología no entiende cómo está
interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo
una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar
donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los
llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino
directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino
múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí
a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que
mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia
médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a
mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.
¿Y qué ha descubierto sobre las
células pero que no tiene en cuenta la medicina?
Yo ya trabajaba con
ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente
trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que
tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas
se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas
idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el
entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié
la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer
plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se
convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es
muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo
único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco
en un entorno nocivo, las células enferman y mueren. Si un médico las mirara,
diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina!
Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las
células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por
tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano
es un plato petri cubierto de piel!
¿Cuál es el entorno de la célula que
hay que cuidar?
Dentro de mí hay 50
trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello
la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la
sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el
sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si
pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma.
Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa
a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células,
pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la
persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro
de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.
En un entorno sano, ¿nos curamos
automáticamente? ¿Así de fácil?
No es tan fácil,
porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y
que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una
química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser
humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee
el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces
la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para
entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a
sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y
me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada,
han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto
placebo.
¿Está diciendo que el efecto placebo
–creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay
casi investigaciones sobre eso.
Sí, tienes razón.
¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que
depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no
interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las
empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o
malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus
fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las
farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la
industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia
está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el
dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos
estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.
Explíquenos cómo funciona ese poder
que dice que tiene la mente para la autocuración.
He hablado de que
la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa
de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien
a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo
sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las
células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y
veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas.
La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está
persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi
organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así
que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo
sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día
cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada
tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con
ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas
células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea
problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer.
La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo
aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando
estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el
sistema inmunitario.
Eso significa que el estrés nos hace
enfermar, ¿no?
Las hormonas del
estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en
algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema
inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y
eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema
inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo
estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la
segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos
pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo
decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que
todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está
funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el
sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el
virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la
gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.
Si pones al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula,
enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana.
Explíquenos qué es la medicina
cuántica o medicina de la energía.
Como decía, la
primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los
médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está
basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las
señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física
cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo
invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y
qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde
a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar
la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que
cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa,
porque responde primero el campo energético que el físico.
Si todo es energía, ¿los pensamientos
también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?
La mente es
energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más
poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas
porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la
mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un
campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es
capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del
desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos…
pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y
es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad
que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo
conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo,
puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama
placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la
manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas
cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema
no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los
pensamientos son más poderosos que la química.
Y eso enlaza con la física cuántica.
Totalmente. Por eso
no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia
ahí porque el dinero está en otro lado.
Usted ha explicado que, en la mente,
quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil
cambiar hábitos de pensamiento?
Es millones de
veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el
subconsciente el 95 por ciento del tiempo.
Pero no lo podemos controlar.
Lo puedes
reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis
años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento
fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las
enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la
programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.
Es decir, los niños absorben también
sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su
subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!
La gente, cuando
oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el
subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos
ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de
vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado
vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque
su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te
enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más
probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con
mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la
mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa
prenatal.
¿Podemos reprogramar el subconsciente
para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?
Los comportamientos
que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño.
Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estosprogramas
erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias
maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la
subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente
consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le
enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente,
pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta
que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice:
“Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se
entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por qué sé tanto y todavía mi
cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo
funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi
niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son
suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que
no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como
la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un
aprendizaje rápido.
Con su investigación, ha aunado
ciencia y espíritu, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted
cree en la eternidad?
Absolutamente, sí.
No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo
mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las
rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son
receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores
a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos
receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro
sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un
televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce.
Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea
el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así
que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de
Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene
los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo,
pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo
puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.
¿Eso le hizo creer que tenemos
espíritu?
Nunca había creído
en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida
entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener
un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera
el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir
una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas
sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener
experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en
vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi
fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La
lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo
que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.
Nuestra energía está totalmente ligada a nuestros órganos
¿Alguna vez has notado que tu energía y estado de ánimo cambian
periódicamente durante el día? Siempre que eres moderadamente consciente de ti
mismo. Nuestras hormonas y la dieta juegan un papel muy importante en el
establecimiento de los ritmos circadianos, pero nuestros órganos también están
vinculados a cómo nos sentimos en todo el día. A esto se le llama el reloj de
energía del cuerpo humano.Científicos de la Universidad de Cambridge y Edimburgo
identificaron la mejor hora para funcionar mejor, de acuerdo con los órganos.
Entre 3
y 05 a.m.: Estarás
terminando tu ciclo final de sueño y tus pulmones están totalmente
involucrados. La respiración profunda ayuda a llevar más oxígeno al cuerpo,
teniendo más flujo de sangre y relaja el sistema nervioso.
Entre 5
y 07 a.m.: Tu
intestino grueso se encuentra en su mayor actividad. Este es un momento óptimo
para la eliminación, para comenzar el día con un cuerpo totalmente limpio.
Entre 7
y 09 a.m.: El
estómago está en el centro. El desayuno debe ser la comida más grande, ya que
es el momento óptimo de digerir. Se recomienda un desayuno alto en fibra.
Entre
el 9 y 11am: El
páncreas y el bazo aparecen con un gran trabajo, están ayudando al cuerpo a
metabolizar los alimentos que has comido y crean energía para todo el día. Este
es el mejor momento para hacer ejercicio y trabajar a tu propio ritmo.
Entre
las 11 y las 13:00: Nuestro
corazón aparece como la estrella del espectáculo. A esta ahora trabaja
duro para bombear oxígeno y nutrientes a través de la sangre, dando energía y
entregando nutrientes a todo el cuerpo. Este es un buen momento para tomar una
taza de té y quizás tomar una siesta.
Entre
el 1 y el 15:00: Su
intestino delgado está acabando el trabajo de digerir el desayuno. Es
momento de un ligero almuerzo.
Entre 3
y 17:00: La
vejiga se está preparando para un gran lanzamiento de desechos metabólicos.
Este es un buen momento para beber un gran vaso de agua y participar en algunas
actividades desafiantes mentalmente.
Entre
el 5 y 19:00: A
continuación los riñones están en el tope de su trabajo para la limpieza de los
residuos en el cuerpo. Seguir tomando agua potable es la mejor opción. Este es
un buen momento para hacer ejercicio ligero, estiramientos, y una pequeña cena.
Entre
el 7 y 21:00: Tu
presión arterial está en su punto más alto. Es una señal de que debe estirarse,
relajarse y descansar. Este también es un momento ideal para el sexo.
Entre
el 9 y 23:00: Nuestro
sistema endocrino está trabajando creando un equilibrio y reemplazando las
enzimas utilizadas durante todo el día. Este es el momento más fácil para
conciliar el sueño.
Dime que te duele y te diré que...
El cuerpo grita lo que la boca calla y
es muy cierto, todas la emociones negativas que “guardes”, tu cuerpo las
transformará en una enfermedad. ¿Cómo hablan en tu cuerpo?
Para vivir plenamente, debemos aprender a escuchar lo que dice
nuestro cuerpo. La primera vez que me percaté de ello fue al leer el
espectacular libro de Louise L. Hay “Sana tu vida”, luego, fui descubriendo que
en diferentes filosofías y tendencias sobre el pensamiento y crecimientos
personal y espiritual, se explica que, aún cuando en algunos casos las
enfermedades se deben a un gen, la mayoría de las personas sufren y padecen
males porque, acumulan
resentimientos, odio,
cólera, furia, viven aferrados al pasado y a las ideas del pasado, cargan
cólera, odio, tristeza, viven para complacer a los demás o según los patrones
establecidos como correctos, no se aceptan a sí mismos y carecen de amor propio
de manera incondicional, cargan sentimientos de culpa, frustraciones,
resentimientos y demás emociones que surgen a través de los pensamientos que no
controlan y que llega un momento en el que el cuerpo dice, pues esto tiene que
salir por algún lado y es a través de cantidad de síntomas o enfermedades,
que no es más que el cuerpo hablando, porque aunque un médico nos revise y nos
medique hay padecimientos que se prolongan y en buena parte puede deberse a que
hay que ir a la raíz de lo que está provocando el mal para poder erradicarlo.
Todos creamos nuestras experiencias a través de los pensamientos q
ue decidimos hacer nuestros y a través de estos surgen los sentimientos que nos llevan a las acciones y de ahí a los resultados. Solo que muchas veces, al negarnos a que esto es así de simple como te lo digo, negamos nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. De hecho nuestra vida no es más que un reflejo de nuestro estado mental; si en nuestra mente hay paz, armonía y equilibrio, entonces nuestras vidas pueden solamente ser armoniosas, pacíficas y equilibradas. Y si tenemos pensamientos negativos ya sabemos qué es lo que pasa.
ue decidimos hacer nuestros y a través de estos surgen los sentimientos que nos llevan a las acciones y de ahí a los resultados. Solo que muchas veces, al negarnos a que esto es así de simple como te lo digo, negamos nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. De hecho nuestra vida no es más que un reflejo de nuestro estado mental; si en nuestra mente hay paz, armonía y equilibrio, entonces nuestras vidas pueden solamente ser armoniosas, pacíficas y equilibradas. Y si tenemos pensamientos negativos ya sabemos qué es lo que pasa.
Nuestro cuerpo es sabio y habla, por eso hay que aprender a escuchar qué es
lo que nos quiere decir, para, desde ahí, ir a la situación que nos genera
malestar sanarla y vivir sin hacernos tanto daño. Muchas veces el cuerpo grita
lo que la boca calla, y entonces la cosa estalla en situaciones nada
agradables. Afortunadamente, cantidad de tendencias y hasta estudios médicos
han confirmado que podemos prevenir o bien, sanar, si identificamos la
situación que ocurrió en el pasado o los sentimientos que cargamos y que
no nos permiten avanzar.
De
acuerdo a la parte del cuerpo donde se presenta el signo, habrá una explicación
emocional para el mismo. Quienes han estudiado el tema por años, afirman, ya
que estoy convencido de que te vas a identificar con alguna de las causas:
Por ejemplo muchas veces una gripe representa lágrimas no lloradas o
reprimidas y éstas buscan salir por donde sea; mientras que si te duele la garganta, es porque tienes cosas pendientes de
decir, no eres capaz de comunicar tus aflicciones. El cuello representa tu flexibilidad como
persona; el dolor en los tobillos,
el avance o la resistencia que tienes ante la vida. Quienes usan lentes o
tienen problemas para escuchar es porque cosas que ven o escuchan, no
les son agradables. Los problemas
estomacales hablan
de la convivencia y además la habilidad para digerir las situaciones. Otra
parte del cuerpo que recibe muchas de nuestras emociones es la espalda. Según los expertos, las molestias en
la espalda baja usualmente reflejan preocupaciones económicas o sensación de
falta de apoyo, la espalda alta cuando presenta molestias nos dice que estamos
cargando cosas que no nos corresponden.
Más ejemplos: se dice que si tienes problemas con tus muslos es relacionado con lo que los demás
esperan de ti o lo que crees que esperan los otros de ti; si la situación es
con laspantorrillas, está vinculado a lo que yo espero de
mí mismo. En el caso de las rodillas, tiene que ver con cómo articulo las
expectativas externas y las internas, se dice también que es cuando tu orgullo
no se doblega. Si se trata de los tobillos, la situación es cómo vinculo mis
expectativas con la realidad; mientras que más abajo, relacionado con los pies, habla del apoyo,
soporte y equilíbrio. Si te duele la frente, es relacionado con la manera en la que
enfrentas el mundo. Los problemas del corazón son relacionados con problemas
emocionales básicos, de afectos primarios. Y, depende de la manera en la que
asimiles el mundo, sufrirás de problemas con los dientes y encías. El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan, las uñas se quiebran cuando las defensas están
amenazadas, lapresión arterial, sube cuando el miedo aprisiona.
Entre otros, se dice también que si acumulas un volumen excesivo
en las caderas, quizá estés cargando con sentimientos
de culpa o deseos de vergüenza o con un miedo residual a agresiones sexuales
que convertiste en peso para protegerte.
Ahora
bien, también influye el lado del que sientes los padecimientos:
El lado
izquierdo es el
lado receptivo, maternal y femenino del ser. El derecho es el ladomasculino, con empuje, orientado hacia el
exterior, hacia el mundo. La tendencia podría indicar un rechazo dentro de ti
de los aspectos masculinos o femeninos, y una necesidad de auto-perdonar,
sanar, conciliar o de identificar la persona que activa esto en ti.
De acuerdo al abordaje en Bioenergética, también se explican los síntomas que
se manifiestan en los seres humanos de acuerdo al Primer principio es el de la lateralidad. En el lado izquierdo del cuerpo se
reflejan las relaciones familiares significativas: padre, madre, hermanos,
hijos. En el caso del lado derecho, se muestran las sociales: vecinos, pareja,
amigos, trabajo. Esto quiere decir, que dependiendo del lado donde se presenta
el síntoma, hay que revisar una vinculación familiar o una social.
Existe un modelo de relación entre las emociones y los síntomas
físicos desarrollado por el hipnoterapeuta John
Kappas que
nos puede decir también de lo que puede estar sucediendo en el plano
emocional cuando desarrollamos ciertos síntomas en áreas específicas del
cuerpo.
Por ejemplo, el especialista menciona el síndrome del llanto,
que involucra el plexo solar hacia arriba, el pecho, la cabeza y la nuca y está
relacionado con la incapacidad de tomar una decisión con respecto al acto de
otra persona o por un condicionamiento anterior que dificulta la toma de
decisiones. Su característica más común es el dolor de cabeza. A causa de la
frustración generada por la indecisión, el cerebro ordena al cuero cabelludo
tensarse lo que produce dolor. A veces la tensión es tan severa que comprime
las venas y produce migraña. Otro de los síntomas muy reconocibles de este
síndrome son: la cristalización de los ojos, la relajación de los conductos
lacrimales que gotean continuamente en los ojos, la congestión de los senos
nasales, la contracción de los músculos de la garganta, la presión gástrica
sobre el pecho, la tensión de los músculos de las mandíbulas o apretar los
dientes.
Cada una de estas reacciones físicas puede estar asociada con
una causa emocional o mental. Así, según esta teoría, la presión en la cabeza representa la incapacidad de tomar
decisiones; los ojos
lacrimosos y la congestión
de los senos nasales simbolizan negarse a ver la situación
que causa la indecisión; la contracción de la garganta, la tensión de los
músculos de las mandíbulas o apretar los dientes es un resultado de negarse a
hablar del tema de indecisión.
La indecisión puede convertirse en frustración y
ésta en melancolía, depresión y finalmente inercia. La indecisión crónica se
puede clasificar como problema mayor en nuestra sociedad actual de movimientos
rápidos, en particular en personas de edad comprendida entre los quince y los
treinta y cinco años.
Cuando las áreas afectadas son los hombros, la parte superior de la espalda y de lacolumna, se ubican
dentro del síndrome de la responsabilidad. Esto ocurre cuando los motivos
psicológicos son excesiva responsabilidad, temor al peso de la responsabilidad o
negligencia, no aceptación o no asunción de responsabilidad.
Cuando las áreas afectadas son las ingles, el estómago y la parte baja de
la espalda,esto es debido al síndrome de culpa y frustración
sexual, que se presenta por la culpabilidad sexual relacionada con la religión,
sentimientos de culpas por infidelidad y promiscuidad, sentimientos de
incapacidad sexual, temor a agresión sexual y demás. Los síntomas pueden ser
calambres gástricos, estreñimiento, acidez, dolores menstruales excesivos,
menstruación demasiado abundante o ausente, infecciones vaginales o cistitis,
presión o dolor en la próstata o los testículos y problemas de riñón.
Y por último, el especialista señala el síndrome de lucha o alcance, en el cual, las áreas
afectadas son los brazos, las manos y los dedos. Las causas psicológicas son la
necesidad de expresar, con la correspondiente negación o supresión de esa
necesidad, la incapacidad de alcanzar lo que uno desea por falta de autoestima
y un importante sentimiento de profundo rechazo por querer alcanzar metas
inalcanzables. Los síntomas son verrugas o pequeñas ampollas.
El segundo
principio es el de verticalidad, según el cual en cada zona del
cuerpo se reflejan diferentes aspectos. En la cabeza, se mira lo abstracto, las
ideas, lo fantástico. En esta parte del cuerpo tengo mi identidad, mi ego, mi
imagen. Los síntomas entre cuello y cintura, pueden estar vinculados a la
vitalidad y a los afectos. “Allí tengo los órganos que necesito para estar
vivo, como el corazón y los pulmones”. Entre la cintura al vientre (parte baja
del tracto digestivo), se manifiestan los temas que tienen que ver con los
desechos, eso que no sirve o no es nutritivo, eso que debe permanecer poco
tiempo en el cuerpo.
Los temas de identidad sexual, pasión, capacidad de trascender,
miedos y profundos sentimientos se manifiestan en la zona de los genitales. Las
piernas hablan del soporte, el contacto con la realidad y con lo concreto.
Mientras que los brazos son los que le permiten a las personas proyectarse al
futuro, sin perturbar si equilibrio. Con ellos, se puede colocar distancia o
acortarla.
De acuerdo al especialista consultado, para realizar el trabajo
desde el abordaje de laBioenergética, es necesario construir la historia de
vida con el paciente y revisar desde allí y desde la observación, cuáles son
los bloqueos energéticos que tiene la persona, para poder
trabajarlos y desbloquearlos con ejercicios terapéuticos.
Creamos la realidad con nuestros pensamientos...
Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad de New Brunswick (Nueva
Jersey) y es doctor en Quiropráctica por la Life University de Atlanta
(Georgia). Coautor del filme récord de Y tú qué sabes, llena salas de
conferencias en Estados Unidos y Europa explicando de forma sencilla cómo
cambiar.
Alguien discute con su pareja y termina con un: “Soy así, no
puedo cambiar”.
¿Qué
le diría usted?
Que no es verdad. Se producen
una serie de reacciones químicas en el cuerpo que hacen creer que no se puede
cambiar, pero la evidencia de la ciencia dice todo lo contrario. Hay que
olvidar la idea de que el cerebro es un órgano estático, rígido e inmutable.
Sí, podemos cambiar.
¿Cómo?
Cambiando de pensamiento. El
interruptor que activa el cambio es la voluntad, porque desencadenará una nueva
información. Cambiar es pensar de forma más amplia, trascender tu propio
entorno. Es conectarte a un sueño, a una idea que ya existe en el campo
cuántico de posibilidades. Es creer en ese futuro cuando todavía no se puede
percibir con los sentidos.
¿Por qué es tan difícil cambiar?
Porque las reacciones emocionales son muy adictivas. Puedes
decirte a ti mismo que no te gusta tu trabajo ni tu relación de pareja, que no
te gusta nada de lo que haces y tienes en tu vida. Pero eso es una emoción que
la mente ha memorizado para reafirmar su identidad. Esas reacciones químicas
alteran nuestra percepción de la realidad e impiden la entrada de cualquier
otro tipo de información en nuestro cerebro. Para cambiar hay que romper esa
emoción.
Pero no es nada fácil cambiar los pensamientos. Lo primero que
hay que hacer es observarlos y relacionarlos con lo que te pasa en la vida. Así
uno empieza a ver reflejados en su cotidianidad los efectos que ha creado con
cada uno de sus pensamientos.
¿Por qué da miedo
cambiar?
Porque eso supone pasar de una situación cómoda y predecible a
otra desconocida. La mayoría de las personas sueñan con emprender cosas nuevas,
pero no pasan a la acción, se quedan en el plano intelectual. ¿Cómo podemos
realizar estos proyectos si seguimos apegados a lo familiar y convivimos con
esta vieja personalidad? Para experimentar algo nuevo tenemos que arriesgar,
dejar el territorio de lo predecible y entrar en el terreno de la
incertidumbre.
¿Qué se debe cambiar para
crear una nueva vida?
Hay que cambiar no sólo lo que se piensa y se hace sino también
cómo se siente. Uno no puede esperar que pase algo diferente en su vida si
tiene los mismos pensamientos, hace las mismas cosas y abraza las mismas
emociones cada día. Si somos capaces de cambiar la interpretación de nuestra
realidad, nuestro cerebro trabajará con nuevas secuencias y patrones. Y eso es
lo que cambia la mente, porque la mente es el cerebro en acción.
¿La neurociencia puede
demostrar que los pensamientos crean el camino?
El modelo neurocientífico dice que podemos cambiar en cualquier
momento de nuestra vida. Cambiaremos nuestro cerebro con cada nuevo
pensamiento, con cada nueva experiencia, con cada sueño que persigamos. El
ingrediente principal es la información, el conocimiento. Cada vez que
aprendemos algo nuevo añadimos una nueva conexión en nuestro cerebro.
¿Cómo se puede enseñar a
los hijos a no ser personas definitivas, a vivir en el cambio?
Lo primero es enseñarles inteligencia emocional, enseñarles a
controlar las emociones y decirles que las emociones son lo que nosotros somos.
En segundo lugar no hay que enseñarles nada que nosotros no seamos capaces de
hacer. Los niños se fijan más en lo que hacemos que en lo que decimos porque
tienen más activas un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo, que copian lo
que hacemos. Si quieres que estén de acuerdo con el cambio, demuéstrales lo
versátil que eres, y así serán independientes. En tercer lugar, no se debe
intentar razonar con los hijos durante una reacción emocional porque te van a
dejar solo. Hay que permitirles la libertad de tener esa reacción y hacerles saber
que se les está observando. Al cabo de un rato se les debe hablar sobre lo que
uno quiere cambiar de sí mismo y crear el entorno para que ellos empiecen a
observar quiénes son, sin juzgarlos. Y preguntarles qué harían diferente si
vivieran de nuevo la misma experiencia. De esa forma se empieza a cambiar su
cerebro y su cuerpo mucho más allá de la experiencia presente. Y se les da
confianza para que empiecen a abrirse a su propio potencial.
¿En cada momento se vive
lo que uno ha creado con sus pensamientos?
Sí. Sin duda. Somos los creadores de nuestras realidades. El
problema es que la mayor parte del tiempo son nuestros pensamientos
inconscientes los que crean esa realidad. Son programas que funcionan justo
debajo de nuestra conciencia y que memorizan comportamientos, pensamientos y
reacciones emocionales. Estos son los que crean esa química que nos hace
reaccionar siempre de la misma manera.
Pero nadie quiere vivir una enfermedad o un accidente, por
ejemplo.
Uno mismo no crea ese accidente o esa enfermedad de forma
consciente, pero quizás ha estado pensando inconscientemente cuán terrible es
su vida, cuánto está sufriendo, lo triste que se siente, cuánto dolor tiene
dentro… Ha creado, en su subconsciente, un refuerzo de las emociones de dolor y
sufrimiento, y eso se refleja fuera, en su vida, en un accidente o enfermedad.
Hay algo importante: nunca debemos culparnos por nuestras creaciones, todo es
aprendizaje.
La clave es cambiar el propio estado emocional…Las emociones son experiencias que el cuerpo memoriza. Si una
persona está viviendo con las mismas emociones cada día, es que no le está
ocurriendo nada nuevo. El cuerpo cree que está en la misma experiencia todo el
día. La redundancia de este ciclo entrena al cuerpo para estar en el pasado en
vez de en el momento presente, y la persona, con sus pensamientos, vuelve
consistentemente al pasado porque su emoción está conectada al pasado. Cuando
una persona quiere cambiar intenta pensar en un futuro, pero las emociones le
devuelven al pasado. Por eso es tan importante cambiar nuestro estado
emocional.
¿Las enfermedades, las
crisis, las pérdidas hay que verlas como un trampolín para cambiar?
Esos traumas, esas crisis, son, efectivamente, catalizadores del
cambio. Una gran mayoría de las personas requiere de un estado de sufrimiento
para decidirse a cambiar. Pero también podemos cambiar desde un estado de
bienestar y de alegría mediante el proceso de soñar una nueva vida. No es
cierto que nuestro destino se encuentre escrito en los genes.
¿Cuál es el mayor factor
desencadenante de las enfermedades?
Entre un 75% y 90% de los occidentales acude al médico debido al
estrés emocional. Emociones que se esconden detrás del estrés y que tienen que
ver con el enfado, la frustración, el odio, el juicio, el dolor, el sufrimiento,
la culpa, la desesperanza, el miedo, la ansiedad, la falta de poder, la
inseguridad… Si estás ante un reto, tu cuerpo crea un montón de reacciones
químicas para movilizar esa energía. Esencialmente, los pensamientos y las
emociones pueden hacernos enfermar, pero si nos hacen enfermar también nos
pueden sanar.
Los humanos saben que quieren cambiar, pero la mayoría de las
veces no tienen la evidencia de lo que quieren ser o hacer.
Es cierto. Cuando no sabes qué quieres ser o hacer, primero
debes decidir quién no quieres volver a ser, de qué modo no quieres volver a
pensar jamás, cómo no quieres sentirte y cómo no quieres actuar. Tienes que
empezar a crear y reinventarte a ti mismo, romper el hábito de ese yo antiguo y
reaprender. El pensamiento positivo no es suficiente, hay que entrar dentro de
uno mismo y empezar a reconstruir.
Usted tuvo un accidente muy grave de joven, y los médicos le
dijeron que no volvería a andar.
¿Por qué creó ese accidente y cómo lo superó?
A mis 24 años vivía una vida de éxito y bienestar que yo creía
que era completa. El accidente fue probablemente una de las mayores bendiciones
de mi vida, porque me llevó a cuestionar mis valores y a empezar a pensar en mis
prioridades. Cuando te rompes seis vértebras dorsales y tienes fragmentos óseos
en la médula y cuatro médicos te dicen que nunca más vas a volver a andar, no
vuelves a vivir una vida normal. Llegué a comprender principios universales que
me parecían pura teoría filosófica. Me aconsejaron que me operara, pero decidí
no hacerlo y experimentar, en cambio, lo que sentía, ser coherente con mi
pensamiento. Pensé que el poder que hizo el cuerpo cura el cuerpo, base de la
filosofía quiropráctica. Hay una inteligencia en cada ser humano que nos da
vida, y conecté con esa inteligencia durante todo el tiempo, sin hacer nada más
que dedicarme a mi curación. No podía imaginar mi vida con hierros en la
espalda y viviendo de medicinas. Quería dar a esa inteligencia un plan muy
específico y que ella hiciera lo mejor para mí. Los átomos son nada en un
99,999 por ciento, nada material, pero lo son todo en potencia. Esa
inteligencia organiza todo eso. Cuando empecé a notar cambios en mi cuerpo,
físicamente, presté mucha atención a lo que hacía con mi cuerpo y con mi mente
y lo repetí y repetí hasta que la repetición de ese ciclo empezó a sanar mi
cuerpo.
¿La repetición es la base
para crear cualquier realidad más elevada?
La grandeza es creer en ese futuro que existe más allá de
nuestros sentidos y mantenerlo vivo en nuestra mente hasta que el evento
realmente sucede. ¡No creamos las cosas porque no creemos que seamos capaces de
hacerlo! Las personas no comprenden que los pensamientos producen grandes
efectos en sus vidas. Quizás tengan algunos pensamientos conectados a un estado
elevado de emoción, ¡pero sólo durante 15 minutos al día! Y se preguntan:
“¿Cómo no ha sucedido el cambio todavía?”. Es porque las otras 23 horas y 45
minutos, su mente está vagando por todas partes: están enfadadas, negativas,
juzgando. Para actuar sobre la realidad tenemos que alcanzar estados más
elevados de conciencia y dejar entrar emociones nutritivas, como la gratitud,
la alegría, la apreciación de las cosas. La dificultad reside en cómo llegar a
ese punto, porque la mente analítica dirá: “¿Por qué voy a dar las gracias o
estar alegre si no me ha pasado todavía?”. Eso es el antiguo modelo de
pensamiento. Muchas personas, secretamente, creen en su propio poder, pero
nunca hacen un hueco para saber realmente qué quieren.
¿Tiene mucho que ver la
meditación en este proceso?
La meditación es el primer paso para producir cambios. Es una
técnica que enseña a observar los pensamientos y aquietar la mente. Te lleva a
saber dónde estás y a cambiarte a ti mismo, porque cambia la relación entre la
mente y el cuerpo. En ese estado del ser donde sólo hay conciencia estamos
produciendo un campo electromagnético que afecta a ese cambio. Después de
meditar es imposible tener mal humor.
¿Qué efecto produce el silencio mental en las células?
El lóbulo frontal del cerebro (lo que denominamos tercer ojo) es
la última pieza de nuestro sistema neurológico. Cuando nuestra parte divina
controla nuestra parte animal, el cerebro cambia fisiológicamente. En
experimentos con monjes budistas rezando se ha comprobado cómo el lóbulo
frontal aísla ese control animal y, en consecuencia, silencia el resto del
cerebro, enfría las células cerebrales que tienen que ver con el tiempo y el
espacio, con el cuerpo y con nuestra identidad. Entonces no se procesa nada
más. A eso lo llamamos paz. A través del silencio pasamos de ser alguien con
opiniones o juicios a un campo cuántico donde somos no alguien. Ahora la mayor
parte de la humanidad está preparada para alcanzar ese campo.
Si el mundo es un reflejo de lo que sucede a las personas,
¿se
podría decir que el ser humano está viviendo una revolución celular?
Estamos en un tiempo en la historia donde el cambio tiene que
ocurrir. Pero para hacer que algo nuevo ocurra, lo viejo tiene que morir. Muchos
paradigmas están colapsados: los modelos político, médico, económico,
medioambiental… El ser humano debe empezar a hacerse preguntas más importantes
y dejar de creer en superestructuras… Es tiempo para los individuos.
¿A qué se debe la falta
de liderazgo de los políticos? ¿Están perpetuando viejas estructuras?
Las emociones que la mayoría de nosotros tenemos y que crean
esas situaciones de egoísmo que hemos comentado, desafortunadamente, son las
mismas que tienen nuestros líderes. No puedes dar la paz en una iglesia y salir
pisando a los demás al salir porque tienes prisa. Esa es una típica oposición
entre el cuerpo y la mente, no hay coherencia entre lo que dices, lo que haces
y lo que piensas.
Si existe una mente común, una red de pensamiento a la que toda
la gente está unida,
¿Con
qué pensamientos se podrían crear nuevos líderes?
La sustancia que unifica las células y el universo entero es el
amor. En una neurona se puede observar cómo una cierta cantidad de esa
sustancia desconecta los patrones antiguos de pensamiento. Se da cuando
empezamos a tomar decisiones que consideran al todo. Primero hay que sentir
amor por uno mismo y, en consecuencia, amamos todo lo demás. Si no nos gustan
ciertas cosas, debemos eliminarlas antes en nosotros.
¿Es posible que la actual
crisis se materializara porque muchas mentes la crearon con sus pensamientos?
Como científico, le digo que sí, ¡evidentemente! La crisis ha
estado en la mente de todas esas personas.
¿Cómo será el cerebro de
un hombre consciente?
Tendrá muchas más conexiones sinápticas, las que comunican entre
sí la información que contienen las neuronas. Veremos el cerebro trabajando en
una forma de pensamiento más coherente, con transmisiones neurológicas mucho
más rápidas. El lóbulo frontal estará completamente conectado con el
subconsciente, y tendremos neurotransmisores secuenciados desde la glándula
pineal, que mejorarán nuestra percepción de la realidad. Quizás algunas
personas estén a las puertas de un cambio de potencial de su cerebro. Lo único
que sé es que no puedes esperar a que el cambio se produzca. Tienes que actuar
sobre él. Dios no te elige, tú te eliges.
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