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EE.UU.: Destacada Investigadora de Psicología desmiente el mito de: "Se nace gay"

WASHINGTON, DC, 22 de Septiembre, 2016 ( LSN ) – Una connotada investigadora de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) y activista lesbiana ha reconocido que los homosexuales no “nacen gay.”

La Dra. Lisa Diamond, co-editora en jefe del Manual de Sexualidad y Psicología de la APA y una de los “miembros más respetados” de la APA, sostiene que la orientación sexual es “fluida” y no es inmutable.
Como psicóloga clínica la Dra. Laura A. Haynes resume los capítulos de la Dra. Diamond en el manual de la APA , así como su libro y conferencias de YouTube, “La batalla por desmentir la idea de que ‘Se nace gay y no se puede cambiar’ ya terminó, y (La Dra. Diamond) insta a los activistas LGBT a parar de promover ese mito “.
Contrariamente al argumento típico de que los homosexuales son “homosexuales de nacimiento” como “esa es su identidad” y no se puede cambiar, la APA reconoció oficialmente el cambio de orientación sexual en 2011.
La Dra. Diamond resumió las conclusiones pertinentes en una conferencia en la Universidad de Cornell (2013), que indica que una profunda investigación ha establecido que la orientación sexual – incluyendo la atracción, el comportamiento y la identidad propia – es fluida tanto para adolescentes como para adultos, y para ambos sexos.
Esto va en contra de las leyes recientes promovidas por activistas gays y aprobadas en varios estados prohibiendo la “terapia de reorientación sexual”, que busca ayudar a cambiar a los pacientes que sienten atracción por el mismo sexo.
La mencionada justificación de las leyes contra terapias de reorientación sexual es que cualquier persona que experimenta atracción hacia su mismo sexo no sólo es gay y nació gay, sino que su homosexualidad es inmutable y entonces se argumenta que la “terapia de reorientación sexual”, no sólo es infructuosa, sino cruel . El argumento continúa, “No puedes cambiar lo que eres.”
Además, muchos activistas homosexuales llaman a la orientación sexual “el tema de los derechos civiles de nuestro tiempo”, y similar a la raza. Sin embargo, la Dra. Diamond y la APA, refutan este argumento.
El P. Johannes Jacobse, fundador del Instituto Ortodoxo Estadounidense , llamó a la “Corrección de rumbo” de la Dra. Diamond un “giro asombroso” de la frecuente y repetida justificación gay. “El deseo de la sexualidad es fluido, el deseo homosexual no es algo ‘muy arraigado’, el ‘Se nace gay’ y el ‘no se puede cambiar’ es un mito; los sentimientos no dejan sin efecto la volición (el comportamiento es una opción, uno no necesita actuar en cada sentimiento – especialmente los sentimientos sexuales); el argumento ‘nacen de esa forma’ es político, no científico; la orientación sexual está sujeta a cambiar, entre otras cosas”.
“La idea de que lo que una persona siente define quién es -quien Dios lo creó para ser- es falsa,” P. Jacobse escribió . “Si una persona siente el deseo homosexual, esto no significa que fue creado homosexual”.
“Si una persona decide participar en comportamientos homosexuales, esa decisión se toma con total libertad, incluso si ese no es el deseo,” Jacobse resumió. “Si una persona siente deseo homosexual y desea cambiar a una más regular heterosexualidad, existe abundante evidencia de que tal cambio puede de hecho ser posible.”
El comentarista Hieromonk Mark señaló que esta revelación “tiene muy serias repercusiones en acciones políticas de los últimos años, básicamente, invalidan cualquier acercamiento a la ciencia para justificar la reciente legislación en áreas de sexualidad, como el reconocimiento del matrimonio ‘homosexual’, la imposición de acceso a los baños basado en la ‘auto-identificación o ‘sentimientos’ sobre su sexo y la restricción de la libertad de elección para opciones terapéuticas, en especial para los menores, en áreas de atracción hacia el mismo sexo no deseada o confusión sexual o disforia”.
El P. Jacobse sostuvo que la Dra. Diamond y la admisión de la APA “Deja sin piso a los defensores de la homosexualidad que argumentan que la homosexualidad se desarrolla en una persona de la misma manera que la heterosexualidad. El ‘Se nace gay’ no va a funcionar nunca más. ”
“En lugar de ello, la APA descubrió que el deseo sexual es fluido, puede cambiar en las personas y a menudo sucede” explicó Jacobse. “Entonces el deseo sexual se basa en algo más que la genética y las preguntas acerca de cuáles son los límites apropiados y necesarios en relación con la sexualidad humana – el área de la ley natural, la moral y la religión – son muy importantes en la formación de nuestras ideas acerca de la realización personal y social”.
El P. Jacobse sostuvo que las consecuencias de la investigación de la Dra. Diamond significan que los terapeutas pueden ayudar a los que quieren ser libres de la atracción por el mismo sexo no deseada.
“Se debe prestar mayor atención a la persona que puede experimentar deseo homosexual y quiere cambiar,” sostuvo Jacobse. “Anteriormente, los terapeutas fueron disuadidos de ayudar a pacientes que intentaban cambiar de una orientación homosexual hacia una heterosexualidad natural bajo la rúbrica de la ideología de “Se nace gay’. Estados Unidos incluso participó en la prohibición de la “terapia reparativa” entre otros enfoques en respuesta al activismo homosexual.”

“La verdad es que las personas cambian todo el tiempo, y los terapeutas que tienen una predisposición ideológica hacia la homosexualidad deben ser excluidos de tratar a pacientes que no la tienen, en vez de persuadir al paciente de que el cambio es de alguna forma anti-natural.”

Siguen apareciendo esqueletos de humanos gigantes que pretende mantener en secreto.

Buena parte de los considerados científicos de élite en la actualidad, no son más que una camarilla de cómplices, que se prestan al perverso plan de las cúpulas de poder para mantener en secreto cualquier importante descubrimiento arqueológico, que contradiga la versión oficial de la historia. Como es el caso de los continuos hallazgos de esqueletos de humanos gigantes, que la NASA pretende ocultar a la opinión pública
porque ponen en entredicho el mito darwiniano. Definitivamente Charles Darwin considerado el padre de la genética se ha convertido en el protegido de la comunidad científica, su teoría de la evolución para ellos es una especie de palabra sagrada, y están decididos a no permitir que trascienda a la luz pública ningún descubrimiento que eche por tierra la teoría evolutiva, aunque con ese proceder contengan el avance de la ciencia, como ya ocurrió en la era del oscurantismo, cuando la iglesia detuvo el avance de la ciencia por más de 1000 años. Darwin sostiene que el hombre ha evolucionado de forma progresiva y ascendente, desde ser un simio hasta que pudimos pararnos erguidos y caminar en dos pies, para convertirnos en el homo sapiens que somos actualmente. Sin embargo, los continuos descubrimientos de osamentas de hombres gigantes y sofisticados, indican que nuestros ancestros no eran precisamente los monos, sino más bien una raza de hombres más fuertes y con cerebros más avanzados que el nuestro, por lo que en vez de ocurrir una evolución progresiva como plantea Darwin, lo que parece haber ocurrido es una involución regresiva.
De hecho hasta en la Biblia existen evidencias de la existencia de los gigantes, aunque actualmente el mundo científico, político y eclesiástico insistan en mantenernos engañados, para favorecer sus intereses a costa de la ignorancia de los pueblos de la tierra. Con cada nuevo descubrimiento de esqueletos gigantes de nuestros ancestros, los mafiosos de la ciencia encubren valiosa información sobre nuestros orígenes que es de importancia para todos y debería ser del conocimiento público. Es hora de que todos en nuestro entorno se enteren de lo que está pasando, por eso aprovecha esta oportunidad compartiendo este artículo en todas tus redes sociales.

INSTITUTO SMITHSONIAN ADMITIÓ HABER DESTRUIDO MILES DE ESQUELETOS DE HUMANOS GIGANTES


Un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos ha obligado a la Smithsonian Institution a publicar documentos clasificados que datan de principios de 1900.

Demostrando que la organización había estado involucrada en un encubrimiento de evidencias que mostraban restos humanos gigantes en las decenas de miles que fueron descubiertos a través de América que fueron ordenados a ser destruidos por administradores para asegurar la protección de la cronología de la evolución humana.
La institución estadounidense de Arqueología Alternativa (AIAA) hizo denuncias de que la Institución Smithsoniana había destruido miles de restos humanos gigantes durante la década de 1900, no fue tomada tan bien por el Smithsonian que reaccionó demandando a la organización por difamación y el daño de la Institución de 168 años.
Durante el juicio, se presentaron nuevas pruebas, ya que varios denunciantes Smithsonianos admitieron la existencia de documentos que supuestamente demostraron la destrucción de decenas de miles de esqueletos humanos que alcanzan entre 6 pies y 12 pies de altura, una realidad que la arqueología tradicional no puede admitir A por diferentes razones, afirma el vocero de AIAA, James Churward.
“Desde las primeras décadas de 1900, las instituciones arqueológicas occidentales han ocultado en gran medida la creencia de que América fue colonizada por los pueblos asiáticos que migraron a través del estrecho de Bering hace 15.000 años, cuando en realidad hay centenares de miles de entierros Montículos por toda América que los indígenas dicen haber estado allí mucho tiempo antes, y que muestran rastros de una civilización altamente desarrollada, el uso complejo de aleaciones metálicas y donde se encuentran restos de esqueletos humanos gigantes pero aún no se reportan en los medios de comunicación y noticias ” él explica.
Un punto de inflexión del caso fue cuando un hueso de fémur humano de 1,3 metros de largo se mostró como evidencia en la corte de la existencia de tales huesos humanos gigantes. La evidencia vino como un golpe a los abogados del Smithsonian pues el hueso había sido robado del Smithsonian por uno de sus curadores de alto nivel en los mediados de los años 30 que habían guardado el hueso toda su vida y admitido en su lecho de muerte en la escritura del undercover Operaciones en el Smithsonian.
“Es una cosa terrible que se está haciendo al pueblo estadounidense”, escribió en su carta. “Estamos escondiendo la verdad sobre los antepasados ​​de la humanidad, nuestros antepasados, los gigantes que vagaban por la tierra como recordaba la Biblia y los antiguos textos del mundo”.
La Corte Suprema de Estados Unidos ha obligado a la Smithsonian Institution a publicar públicamente toda la información clasificada sobre cualquier cosa relacionada con la “destrucción de evidencia relacionada con la cultura del montacargas” ya elementos “relativos a esqueletos humanos de mayor altura de lo normal” Es muy entusiasta.
“La liberación pública de estos documentos ayudará a los arqueólogos e historiadores a reevaluar las teorías actuales sobre la evolución humana y nos ayudará a comprender mejor la cultura del montículo en América y alrededor del mundo”, explica el director de AIAA, Hans Guttenberg. “Finalmente, después de más de un siglo de mentiras, la verdad acerca de nuestros antepasados ​​gigantes se revelará al mundo”, reconoce, visiblemente satisfecho por el fallo judicial.
Esos documentos están destinados a ser revelados al público en 2017.
Smithsonian Institute admits having destroyed thousands of skeletons of giant humans in the early 1900s.

Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas.

Cuando eres consciente de lo que mereces, y por fin, te lo concedes, y aprendes a priorizarte un poco más a ti mismo, llegará lo que necesitas en realidad. No es magia, ni es el universo tejiendo sus leyes de atracción. Es nuestra propia voluntad para ser felices, para tomar las riendas de nuestra vida…
Empezaremos proponiéndote una pequeña reflexión… ¿Qué es lo crees que te mereces a día de hoy?
Puede que hayas pensado en un descanso. En permitirte que el tiempo discurra un poco más despacio para poder así, apreciar todo lo que te rodea. Disfrutar del “aquí y ahora”, sin estrés, sin ansiedad.
Es posible que hayas pensado también “que mereces alguien que te quiera”, que te reconozcan un poco más. Sueles esforzarte mucho por los demás y no siempre ven todo aquello a lo que has llegado a renunciar.
Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos. No obstante, el reconocerlo es algo que a veces nos cuesta porque pensamos que puede llegar a ser una actitud egoísta.
¿Cómo decir en voz alta cosas como “necesito que me quieran”, “merezco ser respetado/a”, “merezco tener libertad y tener las riendas de mi vida”? En realidad, basta con decírnoslo a nosotros mismos.
No debemos equivocarnos, porque priorizarnos un poco más no es una actitud egoísta.Es una necesidad vital, es poder crecer interiormente para ser felices.
Te invitamos a reflexionar con nosotros.
Las actitudes limitantes
Muchos de nosotros solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra infancia, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias.
Son esos pensamientos expresados en frases como “no valgo para nada”, “yo no soy capaz de hacer eso, fracasaré”, “¿Para qué intentarlo si siempre me salen las cosas mal?”…
Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o incluso relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.
Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu valía, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz…
Lo que mereces, lo que necesitas
Lo que merecemos y lo que necesitamos está tan unido como el eslabón de una cadena. Te pondremos un ejemplo: “Necesito a alguien que me quiera”. Es un deseo común. No obstante, empezaremos cambiando la palabra “NECESITO”, por “MEREZCO”.
Te mereces a alguien que sepa leer tus tristezas, alguien que atienda tus palabras, que sepa descifrar tus miedos y ser el eco de tus risas. ¿Por qué no? Al cambiar la palabra necesidad por merecer, eliminamos ese vínculo de apego tóxico que en ocasiones, desarrollamos en nuestras relaciones afectivas.
Si necesitamos algo para ser felices
nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones
Empieza por ti mismo/a. Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado… La que merece caminar los pasos de tu vida. Al final, llegará alguien que se reflejará en ti. No obstante, empieza también con estas importantes dimensiones:
-Libérate de tus miedos.
-Disfruta de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo a la vez que con los demás.
-Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.
-Aprende a ser feliz con humildad, desactivando el ego, madurando emocionalmente.
En cuanto te des a ti mismo todo aquello que mereces,
convirtiéndote en la mejor versión de ti, llegará lo que necesitas.
Priorizarse a uno mismo no es ser egoísta
Muchas veces seguimos siendo prisioneros de esos pensamientos limitantes explicados al inicio. Hay quien encuentra su felicidad dándolo todo por los demás: cuidando, atendiendo, renunciando a ciertas cosas por los demás.
Es posible que nos educaran así. Ahora bien, siempre llega un momento en que hacemos balance y algo falla. Aparece el vacío, la frustración, el dolor emocional…
Como todo en esta vida, existe la armonía, la conjunción de tu espacio y mi espacio, de tus necesidades y nuestras necesidades. La vida en familia, en pareja o en cualquier contexto social, debe construirse mediante un adecuado equilibrio donde todos ganen y nadie pierda.
En el momento que hay pérdidas, dejamos de tener el control de nuestra vida, dejamos de ser protagonistas para convertirnos en actores secundarios.
Reflexiona durante un instante en estas breves ideas:
-Merezco un día de descanso, para mí mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas.
-Merezco ser feliz, tal vez sea el momento de “dejar ir” determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad.
Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abre los ojos a tu interior, descifra tus necesidades, escucha tu voz. En el momento que te permitas lo que mereces, llegará lo que necesitas.

10 secretos que las personas realmente felices nunca cuentan.


La gente feliz realmente existe. No es una invención para hacernos creer que hay un fin último en esta vida ni es una mentira con la que nos engañan para seguir por horas en un colegio, un trabajo o una carrera por el tan prometido éxito. Puede que su idealización los haga parecer pequeños duendes misteriosos que nadie sabe de dónde vienen o a dónde van, pero la verdad es que no es tan sobrenatural como se escucha, no obedece a leyes extraterrestres.
“Aunque no lo creamos, ser feliz, más que la naturaleza de alguien, es una decisión”.

Las personas que son felices son idénticas a cualquier otra salvo que, en efecto, suelen cargar una sonrisa más poderosa y creíble que el resto de aquellos que no pueden dar un solo paso sin que una nube gris y tormentosa les aqueje. Quienes son felices, entonces, se conciben ya no en el imaginario aspiracional de lo hermoso gracias a esa terrible verdad que nos hace envidiar su estado, sino en el de seres a los cuales despreciar; precisamente porque el cómo y el cuándo lo consiguen son un misterio irresoluble, codiciable y rival.
“Es más ficticia la impresión y la caricatura que construimos en nuestra cabeza que lo realmente vivido”.

Lo cierto es que tampoco existen razones suficientes para odiar a los hombres o mujeres felices; por muy irritable que resulte verlos, convivir con ellos o saber de su existencia, no hay nada que nos mueva con sinceridad para desdeñarlos. Lo mejor que podemos hacer, renunciando un poco a ese traje de hater ya muy bien puesto o a nuestro amor por vernos “interesantes” y “rudos”, es intentar adoptar una que otra actitud que promueva la felicidad y no cerrar nuestras oportunidades.
Aunque no lo creamos, ser feliz, más que la naturaleza de alguien, es un decisión; no una que debamos tomar a la ligera consultando libros de autoayuda o páginas que sólo quieren ver cuentas bancarias rendirse a sus pies, sino una que se logra a partir de simples pasos. Es claro que ese procedimiento NO consta llanamente de recomendaciones como:
Respira
Toma tu tiempo para disfrutar
Agradece
Etcétera…
Que si bien son útiles, además de estos principios hay cosas que la gente feliz experimenta y no suele contar; no todo es aire fresco sobre el campo, rosas flotando en agua dulce o suaves nubes sobre el cielo. Quienes son felices también hacen frente a problemas y retos que son propios de la especie; lo que pasa es que no lo confiesan y gracias a ello, en vez de concentrarse en compartir sus sufrimientos, pueden enfocarse en dar una solución más real.
Además, en ese mito que hemos hecho de “El feliz”, hay cosas que ni siquiera son ciertas; es más ficticia la impresión y la caricatura que construimos en nuestra cabeza que lo realmente vivido. Por eso, revisemos esas cosas que se han omitido poco a poco en el ser humano feliz y que probablemente son exactamente aquellas que le han dirigido a tal estado, aunque el resto creamos que consiste en un superpoder extravagante.

Las personas felices…
… no están felices todo el tiempo
Y nadie lo está. Los que son realmente felices han sufrido también y saben perfectamente en qué consisten los dos lados de la balanza; son humanos a fin de cuentas y pueden experimentar todas las emociones que existen.
… han aprendido a decir que no
Porque saben lo importante que es cuidarse a sí mismos en vez de tratar de complacer a otros u orientar sus acciones a la impresión constante. Siguen sus decisiones y nada más.

… no la han pasado bien
Por extraño que suene, la mayoría de las personas que parecen felices no han tenido una vida fácil. La diferencia radica en que no han permitido que nada ni nadie los tire irresolublemente.
… aman sus defectos
La perfección no existe y la gente feliz lo sabe siempre. A comparación de muchos, comprenden que los defectos o las flaquezas particulares de la gente son lo que hace a cada quien alguien interesante y pleno.
… dejan ir
Mediante las acciones que sean, las personas felices desechan todas esas situaciones innecesarias en su vida y evitan el estrés, las ansias o malos ratos. Se concentran en grandes cosas, no en las pequeñas.
… saben que son lo que hay
No están buscando aparentar ni necesitan demostrarle nada a nadie. En sus amistades, trabajos y relaciones se muestran tal cual son, sin necesidad de atarse a actitudes falsas o a cosas materiales.
… no juzgan
Saben que si no se quiere ser juzgado sin sentido, no deben hacer eso tampoco. Asimismo, enfocarse en lo que los demás hacen es una pérdida de tiempo que no permite seguir el camino propio o enfocarse debidamente.
… guardan sueños
Viven, ríen, aman y se asombran justo como cuando eran pequeños. Eso ayuda mucho para fijar sus metas y no tomar con mala cara las cosas que vengan.

… afrontan el miedo
Y se espantan, claro. Se preocupan como cualquiera, pero no dejan que nada los detenga o absorba de manera negativa.
… apoyan a otros
Porque saben perfectamente que la envidia y la codicia no lleva a ningún lado. Las grandes ideas y los grandes planes se hacen cuando se llega a un buen acuerdo, alianza o intercambio de ideas.

… son honestas
Sobre todo consigo mismos. Porque ése es el primer paso para comenzar a hacer las cosas bien en el trabajo, en la escuela, con los amigos, la familia, etcétera, y ser felices.
… piden ayuda
Esto nada tiene que ver con debilidad. Más bien, es una oportunidad para afrontar sus alcances y estrechar lazos con alguien a quien se le reconocen determinadas capacidades.
Con altas y bajas, aquellos que parecen eternamente felices no son distintos a cualquiera de nosotros; son personas que sienten, sufren y disfrutan. Quizá la única diferencia que puede resumir todo lo que hemos dicho y hace la verdadera diferencia en su forma de aparecer, es que abrazan la vida –tal cual y como ésta se presente– no rindiéndose..


¿Tiene alguna relación, la religión y la ignorancia?

Dirán que ellos son muy estudiosos, que tienen carrera universitaria y creen; hablarán de grandes pensadores y teólogos, de grandes tratadistas de la fe; esgrimirán grandes colecciones e ingentes bibliotecas; discutirán sobre la ontogénesis y filogénesis de los Evangelios, incluso de los ángeles… Dirán lo que quieran, pero la religión sólo crece en la tierra de la incultura y con el abono de la ignorancia.
Sus “sabios” girando siempre en torno a la misma noria; el suelo, millonario en fieles y milenario en años, enlosado por gentes sin cultura. Los “sabios”, dando de comer al hambriento… con viento.
¡Con qué razón dicen hoy que el futuro de la Iglesia está en África! ¿No se preguntan por qué huye con el rabo entre piernas de Europa? ¿O por qué no en América del Sur, con tantos años de cristianismo irredento que no ha logrado nada para esos pueblos más que miseria añadida y espaldarazo a dictadores? Y ven cómo en América se lanzan en los brazos taumatúrgicos de religiones sectarias con más “Espíritu Santo”, es decir, con más jolgorio festivo e impregnadas de magia, ocultismo, sanaciones, adivinaciones y conjuros.
La religión es a la cultura y a la ciencia como la infancia es al desarrollo de la personalidad. En ambos terrenos surge propicia la credulidad: tanto en la religión como en la infancia los credos –los cuentos– sirven a la imaginación, al desarrollo del sentimiento, al consuelo, a la visceralidad, a la emotividad… Tienen su vigencia y su porqué. Pero cuando son los niños los que quieren hacerse “mayores”, hay “mayores” que prefieren seguir siendo niños. Para muchos es más cómodo. Pura Psicología.
Y no vengan con aquello de “si no os hiciereis como niños…” porque también es palabra de Dios eso otro de “cuando yo era niño, pensaba como niño…”.
La religión es la infancia de los pueblos. Infancia que muchos postergan para que dure toda su vida. En muchos aspectos, su personalidad no ha crecido, ha seguido siendo “infante”, etimológicamente no ha llegado a hablar. Jamás se preguntarán por la verdad intrínseca de cualquiera de sus credos ni menos se atreverán a hacer palabra la idea.
A pesar de sus monumentales tratados y quizá escudándose en ellos, ignorancia, incluso buscada y de la que se glorían. De Santomásdeaquino es la frase “soy hombre de un solo libro”. Y se dedicó a marear la perdiz toda su vida. Por lo mismo, la razón que busca, que investiga, que discute, que se pregunta a sí misma… es la gran ramera, en palabras de Martín Lutero (“La razón es la ramera del diablo, que no sabe hacer más que calumniar y perjudicar cualquier cosa que Dios diga o haga”). “Sacrificamos el intelecto a Dios”, decía Ignacio de Loyola.

Curiosamente se trata del mismo intelecto, la misma razón, que les sirvió a ellos para desarrollar la Escolástica, desmenuzar y destripar las “grandes verdades” de la fe, inventar realidades novísimas (como se sabe, los “novísimos” son muerte, juicio, infierno y gloria) y seguir mamando de la teta de Universidades y Colegios. En esa dirección sí sirve la inteligencia; en la otra, en desmenuzar la fe hecha dogmas para tirarlos a la papelera, es condenable.
Hoy la fe está a la defensiva. Ya no puede aguantar en pie ni un segundo en su confrontación con el conocimiento, con la razón, con el sentido común. Por eso busca otros cobijos o emigra a otras tierras. Ese mismo Tomás de Aquino moriría de anoxia en nuestro mundo. Dígase lo mismo de otros ámbitos, por ejemplo del judaísmo: no hay humus para el cordobés emigrado a Egipto Maimónides ni para que florezcan tratados como su “Guía de perplejos”.
Y si éstos dos citados pasaban por ser “sabios” y junto a otros son los que permanecen en la memoria dado que permanecen sus escritos, nosotros que desde los seis años ya al menos sabemos leer no nos podemos hacer idea de la supina y abismal ignorancia en que vivía sumida la gran masa de población de esos tiempos. Ignorancia que llevaba consigo temores y terrores sobrevenidos o inducidos.
Pero hoy nos parecería criminal y digno de condena el hecho de que, de la ignorancia de esos “sabios”, surgieran valores, conceptos, preceptos y normas morales impuestos por la Iglesia como verdades axiomáticas. De conceptos falsos derivan necesariamente prácticas aberrantes.
La xenofobia de los judíos hacia otros pueblos hermanos se alimentó de frases como “…los pueblos turcos, negros y nómadas… su naturaleza es como la de las bestias privadas de habla” (Maimónides). Tomás de Aquino, aunque proclive también a la astrología, enseñó que en cada expermatozoide individual estaba contenido el núcleo de un ser humano. De tal verdad, la Iglesia prescribió el control de la natalidad, la continencia sexual, el no al aborto terapéutico y demás enseñanzas morales de la Iglesia.

El gran literato Agustín de Hipona, henchido de egocentrismo e ignorante compulsivo, entre muchísimas “enseñanzas” que por su verborrea quedaban confirmadas, fue el que inventó el famoso “limbo”, propiciando con ello los bautismos neonatales y cargándose la libertad de decisión del infante, pero a la vez introduciendo la angustia en millones de padres católicos por la suerte de sus hijos. ¿Y Lutero? ¿No conocemos de él el terror enfermizo hacia los demonios? ¿No decía que los enfermos mentales eran producto del diablo? ¿Y Mahoma, lo mismo que Jesús, no decía que por el desierto pululan espíritus malignos? Él los llamaba “djinns”.
Las citas podrían constituir toda una Summa Antropológica de Barbaridades Científicas. Barbaridades que no tendrían mayor importancia si no llevaran añadidas sus correspondientes dosis de doctrina moral… y obligación de entregar parte de la cosecha al clero.

Responden a un hecho bien simple: la humanidad ha pasado por periodos pre e históricos en los que nadie tenía la menor idea de lo que sucedía. De ese periodo es de donde surge la religión, mantenida por motivos de muy variada índole, entre los cuales seguimos encontrando el fundamental, LA IGNORANCIA.

"El Exodo no existió", afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

TEL AVIV.– Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan.
Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.
"Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán"
dice Finkelstein.
El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv.
Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.
El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv.
-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.
-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares.
-Y sin embargo?
-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?
-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.
-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares.
-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.
-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo.
-¿Y no es así?
-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta "goma tragacanto, bálsamo y láudano". Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.
-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?
-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.
-¿Por qué?
-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.
-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.
-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad.
-¿Por qué?
-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea.
-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?
-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo.
-¿Cuál es la razón?
-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología.
-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?
-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona "la casa de David". Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia.
-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?
-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras.
-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?
-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo.
-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?

-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación.